Tasos Goudelis: La propuesta



Tasos Goudelis


La propuesta

(plano general)


STABAN sentados en la mesa de al lado. Los ocultaban cada dos por tres el camarero y los clientes que iban y venían entre nosotros. Sus frases, en el bullicio del restaurante de comida rápida, llegaban a medias. «…Es una buena oportunidad», decía el hombre del chaquetón de plástico a la escotada rubia del norte, quien lo escuchaba con atención sin tocar su comida. «…puede que fuera idea de ella… Quieren en fin que sea de él, si no buscarían…». Algunos pasaron riendo y taparon las palabras del hombre. «Yo me encargo del transporte…», oí por primera vez a la mujer hablar con un tono de irónica sumisión. Algo dijo el hombre en pleno alboroto de un grupo de menores con gorras de colegio americano que había entrado en el restaurante en ese momento. Mi hijo había acabado su plato y tenía prisa. Pasamos delante de la pareja, que ahora fumaba sin hablar.


(primer plano)


El hombre movió con cierto nerviosismo su taza y la miró a los ojos antes de hablar. Esperó hasta que el camarero limpiara la mesa de al lado, de donde acababan de levantarse dos jóvenes ruidosos. El restaurante de comida rápida estaba lleno, y la música se oía a todo volumen. «Creo que no hay que darle más vueltas. Es una buena oportunidad…», le dijo al tiempo que observaba sus dedos, de uñas llamativamente pintadas. No había tocado su comida. La voz de él fue tapada por las risas de un grupo cercano, «…su mujer no puso objeción, si eso tuviera alguna importancia. Lo contrario, por lo que entendí, puede que fuera idea de ella. Nos da igual…». Giró su cabeza hacia una chica que pasó a su lado dejando un fuerte perfume. Ella siguió sin hablar, mientras apretaba el vaso de cerveza. «Quieren en fin que sea de él; si no, buscarían una adopción…». «Yo me encargo del transporte, por así llamarlo…», dijo la otra rompiendo su silencio. «Llámalo como quieras…». Le encendió el cigarrillo con su ostentoso mechero. «Menos mal que aquí se permite fumar. Hasta en tu país lo han prohibido en lugares públicos. Y eso que sois también de los Balcanes, pero…». Era como si anhelara una pausa, aunque le era difícil ocultar su impaciencia. «Nueve meses no son pocos…». La voz de ella se había vuelto ahora más ronca por el humo. «Te cuidarán como si fueras de la familia. Además, ¿cuánto sacarías en el mismo plazo de tiempo con lo que haces?». Más allá, un joven con una gorra, haciendo graciosas muecas, lanzaba al de enfrente una servilleta de papel con la que había hecho una bola. La mujer seguía la escena distraída.



Fuente: Η παρουσία (cuentos), ed. Kedros 2010.

Tasos Gudelis (Atenas, 1949). Cuentista, crítico, ensayista. Estudió Derecho en la Universidad de Atenas. Co-editor desde 1982 de la revista literaria Το Δέν­τρο. Enseña Historia del Cine en la Escuela Nacional de Teatro.

 

Tra­duc­ción: Equipo Proyecto Grequerías: I­lek­tra A­na­gno­stou, So­fía Fer­taki, The­oni Kabra, María Karalí, Eduardo Lucena, María Malakata, Alicia Manolá, Kon­­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos, Jaralambos Theodosis, Anto­nia Vla­chou. La tra­duc­ción y revisión colectivas de los minir­rela­tos es producto del taller que orga­ni­zaron y co­ordina­ron, en la a­ca­de­mia de i­dio­mas A­ba­ni­co desde octu­bre de 2018 hasta abril de 2019, Konstanti­nos Pa­le­o­lo­gos y E­du­a­rdo Lu­ce­na.


		
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