1821: Τὰ Μικρὰ τοῦ Μεγάλου Ἀγώνα: Κα­τού­ρη­σε!


1821: Τὰ Μικρὰ τοῦ Μεγάλου Ἀγώνα


Κα­τού­ρη­σε!

[τοῦ Ἰωάννου Κωλέττη]


ΑΤΑ τὴν ἀρ­ρώ­στεια του ὁ Κω­λέ­της, ποὺ τὸν ἐ­βα­σά­νι­σε πο­λύ (ὑ­πό­φε­ρε, καὶ πέ­θα­νε ἀ­πὸ τὰ νε­φρά), ἔ­τυ­χε κά­πο­τε νὰ νοι­ώ­σῃ κα­λύ­τε­ρα τὸν ἑ­αυ­τό του. Τὸ κα­λὸ χαμ­πέ­ρι δι­α­δό­θη­κε στὸ λα­ό, καὶ κα­θὼς ὁ Ὄ­θω­νας μὲ τὴν Ἀ­μα­λί­α γυ­ρί­ζαν ἀ­πὸ τὸν πε­ρί­πα­το, τρέ­ξα­νε πολ­λοὶ καὶ βγή­κα­νε μπρο­στὰ ἀ­πὸ τ’ ἄ­λο­γα, κι’ ἀρ­χί­σα­νε νὰ φω­νά­ζουν:

       — Κα­τού­ρη­σε, κα­τού­ρη­σε!



Βι­βλι­ο­γρα­φι­κὴ ση­μεί­ω­ση τοῦ Γ. Βλα­χο­γιά­ννη: Grenier, La Grèce en 1863, Paris, σ. 133.

Πη­γή: Γιά­ννη Βλα­χο­γιά­ννη, Ἱ­στο­ρι­κὴ Ἀν­θο­λο­γί­α. Ἀ­νέκ­δο­τα – Γνω­μι­κά – Πε­ρί­ερ­γα – Ἀ­στεῖ­α ἐκ τοῦ βί­ου δι­α­σή­μων Ἑλ­λή­νων 1820-1864. Πα­τρι­ω­τι­κὴ χο­ρη­γί­α Ἐμ. Ἀ. Μπε­νά­κη εἰς τι­μὴν τῆς Ἑ­κα­τον­τα­ε­τη­ρί­δος τῆς Ἑλ­λη­νι­κῆς Ἐ­πα­να­στά­σε­ως. Ἀ­θῆ­ναι, 1927, σελ. 98 [Τίτλος: «189.—Κα­τού­ρη­σε!»].

Εἰσαγωγὴ (βλ. ἐδῶ) καὶ ἐπιμέλεια ἀφιερώματος: Γιάννης Πατίλης.

Εἰκόνα: Ἰωάννης Κωλέττης (1773-1847). Παραγγελία τοῦ Louis-Philippe γιὰ τὴ συλλογὴ τοῦ ἱστορικοῦ μουσείου τῶν Βερσαλλιῶν, τὸ 1847. Ἔργο τοῦ Dominique Papety (1815–1849). Ἐλαιογραφία.


			

Konstantinos Paleologos: Meri Linda


 

Konstantinos Paleologos


Meri Linda


LA ÚNICA vez que fui a Venecia, todavía no había nacido.

     El 6 de mayo de 1962, Fanis y Keti subieron, en ese orden, la escalinata de la iglesia de San Basilio en el barrio de Exarjia. Iban a permanecer juntos hasta el 2010, pero en ese momento ni lo sabían ni les interesaba. La ceremonia tuvo lo de siempre: vestido de novia, trajes de sastre, trajes de noche, niños que ahora ya se encuentran en el umbral de la tercera edad, adultos que ya no existen.

     Nunca me interesó el álbum de fotos de aquella tarde pri­ma­ve­ral San Basilio de Exarjia; en mi memoria ha permanecido imborrable lo que ocurrió después, aun cuando lo único que ha llegado hasta mis manos de ese después sea una sola foto en blanco y negro: SALA DE FIESTAS TRIANA, en la Avenida Singrú. Allí se celebró, al parecer, la fiesta nupcial; cantan Manolis Jiotis y Meri Linda, aunque en la mencionada foto él, Jiotis, no está, y Keti tampoco. Con fondo una docena de hombres engafados, totalmente desconocidos para mí, Meri Linda, con el micrófono en la mano izquierda (cantando «Tú también pareces un mar», porque esa es la canción que quiero que cante), embutida en un largo y ceñido vestido rojo que deja su resplandeciente espalda expuesta al flash del fotógrafo, se ha acercado a la mesa donde están sentados los novios y, con la mano derecha, está pellizcando con picardía la barbilla de un Fanis deslumbrado que la mira a los ojos sonriendo a medias, la mirada lasciva y ambas manos sosteniendo la silla que tiene delante y donde descansa su sombrero, sobre algo que nunca he comprendido lo que es.

     Yo nací exactamente nueve meses más tarde, el 6 de febrero de 1963. Entremedias, a finales de junio, había ido a Venecia dentro de la barriga de Keti, que me paseaba orgullosamente por la Plaza de San Marcos, mientras daba de comer a las palomas y miraba a Fanis como si todavía no le hubiera perdonado la lasciva mirada del 6 de mayo.


 

Fuente: Primera publicación, Planodion-Bonsái, 1 de diciembre de 2020.

Konstantinos Paleologos (Atenas, 1963) es traductor y catedrático de Traductología Aplicada y Literatura Española en la Universidad Aristóteles de Salónica.

Traducción: Ioanna Nikolaidou


Ioanna Abatzí: ¿Cuánto se debe?



Ioanna Abatzí


¿Cuánto se debe?


QUEL verano nos había ido bien con el tabaco. Bajábamos a Atenas para cobrar. Todos éramos de pueblo. El autobús a rebosar, muchas las horas, estábamos asfixiados. Se escuchaban interferencias por la radio, la culpa era de la antena. El conductor puso Tsitsanis. Me recordó a Kikí. No la quería de nuera la finada, era pobre, decía, échala. Se fue a Alemania de obrera, por lo que me dijeron. Veinte años. La culpa fue de mi madre.

       Llegamos a Atenas, bajamos al centro. El comerciante de tabaco nos paga un buen dinero. Nos lo repartimos, nos fuimos a beber retsina, nos pasamos un poco.

       ¿Vamos a celebrarlo a lo de Filís? dicen los otros dos.

       Nuestras billeteras ya están llenas, señores. Vámonos.

       El burdel vacío. Aún es temprano. Vuelvo a escuchar a Tsi­tsa­nis. Un clásico, eso tenía la culpa. Entro al cuarto. Cama metálica, sábanas arrugadas y la muchacha, pequeña. Veinte minutos. Salgo.

       Veo a los demás pagar. Espero mi turno. Me saco del bolsillo un fajo de billetes de cien doblados.

       ¿Cuánto se debe?, le digo.

       Dice que nada, señor.

       Pero, ¿cómo?, no es posible, ¿cuánto quieres?, insisto».

       Por Dios, Dimitris, no irás a pagar por tu propia hija.

       La miro. La veo. No se ha ido a Alemania, no ha estado de o­bre­ra. La culpa fue mía.



Fuente: Planodion Bonsái, 10 de marzo de 2021

Ioanna Abatzí (Salónica). Graduada en Filología Francesa, con máster en Teatrología y Escritura Creativa. Además de la escritura, se dedica a la escenografía y la ilustración.

La traducción es producto de las clases de Traducción Literaria que imparte en la Universidad Aristóteles de Salónica el profesor Konstantinos Paleologos. Tradujeron los estudiantes de la Universidad de Málaga, Irene Antich Fernández, Pablo Casero Baeza y Marta Valero. Revisión: Eduardo Lucena.



		

	

Vaso Jondou: Jardinería para principiantes



Vaso Jondou


Jardinería para principiantes


L FUNERAL de su padre ella no fue. Hacía dos años que no hablaban. Desde que sacó aquellos mil euros de la cuenta común. Una tarde se encontró su ropa tirada por las escaleras, esparcida desde el segundo piso hasta la entrada del edificio. Pantalones, faldas y camisas por doquier. Un sujetador beige se había quedado enganchado al final del pasamanos y ondeaba como una bandera pirata cada vez que se abría la puerta. «Me has vuelto a dejar en ridículo», susurró mientras metía la ropa en una bolsa de plástico con sandías que tenía para la compra del supermercado. Después, cogió el autobús y se fue a casa de la hermana de su madre en Pangrati. Se había gastado el dinero en cuatro días.

       «Ha muerto», dijo un día su tía mientras vertía café en una taza de porcelana con el asa rota. «Mañana lo entierran». Se encogió de hombros, untó mantequilla en una rebanada de pan, le echó un poco de mermelada de albaricoque en el borde y miró al exterior desde la ventana. Un breve e irregular trozo de cielo levitaba entre los edificios de enfrente. Tenía el color de un moratón viejo. «Va a llover. Seguro que va a llover», pensó. La noche en la que llamó el notario, estaba comiendo patatas fritas de bolsa sabor orégano frente a la televisión. «Venga a recoger la llave», le dijo y colgó el teléfono.

       Hoy se pidió el día libre y fue caminando desde Pangrati hasta Dafni a ver la casa. Al abrir la puerta, un olor a moho y a cerrado le quemó las fosas nasales. Avanzó por el pasillo y miró a la derecha. En la mesa de la cocina había una bolsa de tierra, una azadilla, un tiesto de yeso y un hibisco totalmente seco. Entró al dormitorio. Su bastón y aquella rebeca de lana que se ponía hiciera frío o calor se encontraban tirados en el suelo. Por el rabillo del ojo vio encima de la mesilla de noche un libro grueso como una enciclopedia. En la cubierta ponía «Jardinería para principiantes». Había una fotografía metida donde parecían inflarse las páginas. Mostraba a su padre abrazándola delante del árbol de Navidad en Sintagma. Con el dedo meñique de la mano derecha ella le hizo cosquillas en la axila; con el dedo corazón quitó una mota de polvo blanca que tenía en la solapa; con el pulgar le estiró la corbata; con el anular le apretó la nariz y con el índice le acarició el pelo. Muchas veces. Luego, metió el libro en la bolsa deζοχ las sandías y cerró del todo la cremallera. El resto de cosas las venderá mañana.



Fuente: Planodion Bonsái, 13 de abril de 2021

Vaso Jondou ha nacido en Mesolongui y estudió Ingeniería Química.

La traducción es producto de las clases de Traducción Literaria que imparte en la Universidad Aristóteles de Salónica el profesor Konstantinos Paleologos. Tradujeron los estudiantes de la Universidad de Málaga, Irene Antich Fernández, Pablo Casero Baeza y Marta Valero. Revisión: Eduardo Lucena.



		

	

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Nancy Angeli


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SE BUSCA horizonte. Preferentemente nuevo.



Fuente: Planodion Bonsái, 4 de diciembre de 2021

Nancy Angeli ha estudiado periodismo y desde 2008 vive y trabaja en España.

Traducción: Konstantinos Paleologos.