Κων­σταν­τῖ­νος Πα­λαι­ο­λό­γος: Ὁ ἀρχηγός



Κων­σταν­τῖ­νος Πα­λαι­ο­λό­γος


Ὁ ἀρχηγός


ΑΛΗΘΕΙΑ εἶ­ναι ὅ­τι χρει­ά­στη­κε νὰ ξυ­πνή­σω. Οἱ κα­τα­ρα­μέ­νες μπί­ρες ποὺ εἶ­χα πι­εῖ τὸ προ­η­γού­με­νο βρά­δυ προ­κά­λε­σαν τὴν ἐ­πεί­γου­σα ἀ­νάγ­κη…

       Τὰ περ­νά­γα­με ἀ­πί­θα­να σὲ ἐ­κεῖ­νο τὸ τα­ξί­δι στὴν Κού­βα. Ἐ­γὼ ἤ­μουν ὁ ἀρ­χη­γὸς τοῦ γκρούπ. Τοὺς πή­γαι­να παν­τοῦ. Γνώ­ρι­ζα κά­θε γω­νιὰ τοῦ νη­σιοῦ. Ἡ ὁ­μά­δα εἶ­χε δέ­σει.

       Χρει­ά­στη­κε ὅ­μως νὰ ξυ­πνή­σω καί, ὕ­στε­ρα, δὲν μπό­ρε­σα νὰ ξα­να­κοι­μη­θῶ.

       Τώ­ρα ἐ­γὼ εἶ­μαι ἐ­δῶ, στὸ κρε­βά­τι μου, καὶ τὸ γκροὺπ ἐ­κεῖ, σὲ ἐ­κεί­νη τὴν πα­ρα­λί­α μὲ τὰ τυρ­κου­ὰζ νε­ρὰ ποὺ μό­νο ἐ­γὼ γνω­ρί­ζω.

       Ἄ­σχη­μα τὰ πράγ­μα­τα.


 

Πηγή: Πρώτη δημοσίευση.

Κων­σταν­τῖ­νος Πα­λαι­ο­λό­γος (Ἀ­θή­να 1963). Ἀναπληρωτὴς κα­θη­γη­τὴς Με­τα­φρα­σε­ο­λο­γί­ας στὸ Ἀ­ρι­στο­τέ­λει­ο Πα­νε­πι­στή­μιο Θεσ­σα­λο­νί­κης. Δι­δά­σκει, ἐ­πί­σης, Ἰ­σπα­νι­κὴ Λο­γο­τε­χνί­α στὸ Ἑλ­λη­νι­κὸ Ἀ­νοι­κτὸ Πα­νε­πι­στή­μιο. Ἔ­χει με­τα­φρά­σει ἀ­πὸ τὰ ἰ­σπα­νι­κὰ στὰ ἑλ­λη­νι­κὰ ἔρ­γα τῶν Ἐ. Σάμ­πα­το, Μ. Ἀλ­το­λαγ­κί­ρε, Ἰ. Ἀλ­δε­κό­α, Μ. Βάθ­κεθ Μον­ταλ­μπάν, Χ. Γι­α­μα­θά­ρες, Ρ. Τσίρ­μπες, Χ. Ἀ­γέ­στα, Λ.Μ. Πα­νέ­ρο, Σ. δὲ Τό­ρο, Ἀ. Μπρά­ις Ἐ­τσε­νί­κε, Ἀ. Τρα­πι­έ­γιο, Ἀ. Γκα­μο­νέ­δα, Σ. Πά­μι­ες καὶ Ἀ. Κου­έ­το με­τα­ξὺ ἄλ­λων.


		
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Nikos Daskalópoulos: No debió de deambular mucho tiempo



Nikos Daskalópoulos


No debió de deambular mucho tiempo


ON DOS LITERATOS, amigos. Uno lo da todo por su arte. El otro casi nada, y, sin embargo, todo le sale fácil. Mucho talento. En todo. Lo publican. Lo leen. Gusta a la gente. Gusta a los críticos. Gusta a sus colegas. Todos quieren juntarse con él. Todas quieren follárselo. Todos quieren follárselo. El otro, nada; algunas publicaciones ocasionales en pequeñas revistas y una autoedición que se fue al traste. En una de las fiestas literarias a las que van y en las que lee fragmentos el escritor talentoso, se sacan los dos amigotes una foto juntos. Se convierte en la fotografía más famosa del talentoso. Es la única prueba de que existió también el otro escritor, porque nadie lo conoce ni a nadie le importa. ¿Y qué hacen? Van y lo recortan de la fotografía. Y esa fotografía le obsesiona. Ve a su amigo por todas partes y dice «pero si yo estaba allí». El escritor talentoso enferma de cáncer de próstata. Muere. Ni mujer. Ni hijos. Nadie llora por él. Le hacen homenajes. Pero nadie llora por él. Y nunca nadie entendió lo que había escrito, simplemente les gustaba el estilo vanguardista de su escritura. El otro llora por los sueños incumplidos y por la jodida fotografía que siguen usando todos, pero sin él. La historia me la contó un traductor. Mientras pensaba en ella antes de escribirla, en mi planta se oía un llanto terrible, horroroso. Alguien chillaba. Nunca había oído nada igual. Al final, resultó ser el gato de una abuela del piso de arriba. Salió de casa, se perdió en el edificio y lloraba desconsolado por la abuela.



Fuente: Planodion Bonsái, 23 de febrero de 2017.

Nikos Daskalópoulos (Atenas, 1988). Periodista y músico. Poemas y relatos suyos se han publicado en la página electrónica Ποι­εῖν, y en las revistas Φρέ­αρ, Θρά­κα, etc.

Tra­duc­ción: I­lek­tra A­na­gno­stou, Be­atriz Cá­rca­mo A­boi­tiz, So­fía Fer­taki, Theoni Kabra, María Kalouptsi, Eduardo Lucena, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos, E­vange­lía Po­lyra­ki, Anto­nia Vla­chou.

La tra­duc­ción y revisión colectivas de los minir­rela­tos es producto del taller que orga­ni­zaron y co­ordina­ron, en la a­ca­de­mia de i­dio­mas A­ba­ni­co desde octu­bre de 2017 hasta marzo de 2018, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos y E­du­a­rdo Lu­ce­na.


Dimitris Christópoulos: Kolynos



Dimitris Christópoulos


Kolynos


ACE un año murió mi tío. Cuando cerró los ojos, estaba escuchando «Hallelujah», de Leonard Cohen. Desde entonces me enganché yo también al cantautor canadiense. «Tenemos la misma edad», decía, «pero un servidor se irá primero». Visito a menudo su tumba para lo necesario. Soy su único pariente.

       «Cuida de tu aseo personal», me decía. «Nunca salgas de casa sin ropa ni ropa interior limpias y, sobre todo, sin haberte lavado la boca meticulosamente con el cepillo adecuado y con hilo dental. Al final enjuágate con agua y sal para que se te pongan fuertes las encías».

       En el bolsillo interior de la chaqueta le metí su cepillo de dientes favorito. En el altarcito de mármol bajo la cruz se encuentra una Kolynos, que sustituyo cada dos semanas por una nueva.

       Mi tío, niño de la Ocupación, por poco se murió por avitaminosis. A los veinticinco perdió su último diente.



Fuente: diario Molonoti, 29 de abril de 2017.

Dimitris Christópoulos, estudió Filología y trabaja en la Educación Secunda­ria. Estudia «Escritura creativa». Cuentos suyos han sido publicados en varias revistas literarias. Su primer libro lleva el título Δη­μό­σι­ες ­στο­ρί­ες (2013).

Tra­duc­ción: I­lek­tra A­na­gno­stou, Be­atriz Cá­rca­mo A­boi­tiz, So­fía Fer­taki, Theoni Kabra, María Kalouptsi, Eduardo Lucena, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos, E­vange­lía Po­lyra­ki, Anto­nia Vla­chou.

La tra­duc­ción y revisión colectivas de los minir­rela­tos es producto del taller que orga­ni­zaron y co­ordina­ron, en la a­ca­de­mia de i­dio­mas A­ba­ni­co desde octu­bre de 2017 hasta marzo de 2018, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos y E­du­a­rdo Lu­ce­na.



		

	

Giorgos Charalambópoulo: Cruces…



Giorgos Charalambópoulos


Cruces…


YO, QUERIDA Desy, estoy muerta.

       A finales de mes hago dos años. Estoy enterrada en el cementerio de Maratón (provincia de Ática, tu distrito electoral), no me quejo, estoy a gusto, mi tumba mira al este, el sol favorece mi descomposición, ya sabes que últimamente tomaba muchos medicamentos, ¡a ver cómo se apañan los gusanos con tanta sustancia química!

       Gracias por acordarte de mí, Desy, te deseo de todo corazón buena suerte con tu campaña electoral.

Martha


P.D.: en la tumba de al lado está enterrado mi Vanguelis, se fue muy pronto, el pobre, le daré una de las dos papeletas marcadas con una cruz al lado de tu nombre que adjuntas en tu carta, pero, por favor, que me tiene mareada con que te transmita su petición: quiere, dice, que incineréis a los muertos.



Fuente: Planodion Bonsái, 13 de abril de 2016.

Giorgos Charalambópoulos (Katerini, 1956). Estudió Química y trabaja en la educación pública.

Tra­duc­ción: I­lek­tra A­na­gno­stou, Be­atriz Cá­rca­mo A­boi­tiz, So­fía Fer­taki, Theoni Kabra, María Kalouptsi, Eduardo Lucena, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos, E­vange­lía Po­lyra­ki, Anto­nia Vla­chou.

La tra­duc­ción y revisión colectivas de los minir­rela­tos es producto del taller que orga­ni­zaron y co­ordina­ron, en la a­ca­de­mia de i­dio­mas A­ba­ni­co desde octu­bre de 2017 hasta marzo de 2018, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos y E­du­a­rdo Lu­ce­na.



		

	

Eleni Alexíou: Emigrante



Eleni Alexíou


Emigrante


ARA el dieciocho de mayo esperábamos al Hermano de Australia. Dieciocho añitos sin verlo, sin darle un beso en la mejilla. «Ánimo, hermana. Aguanta, que nos veremos pronto». Yo ya cumplidos los ochenta y aguantaba. Él, en cambio, no.

       A finales de abril nos llamaron los sobrinos. «Papá ha sufrido un derrame. Le dan dos días». Dos días le dieron, dos días se tomó. Lo enterraron en Australia, lloraron por él en el pueblo, le celebramos una misa a los tres, a los nueve, a los cuarenta días.

       Cuarenta días sin llorar. Sin muerto es distinto. Pusimos una fotografía suya junto a los kóliva, se reunió toda la familia, vino también la Leñó con los chiquillos, que hacía tiempo que no los veíamos. Empezamos con los «¡La Virgen! ¡Qué grandes! ¡Estáis hechos unos hombres!». Tomamos café, pasó el rato, volvimos en silencio a nuestras casas.

       Cuarenta días sin llorar, pero aquella noche, la que hacía cuarenta, me encerré en el despacho y me puse a revolver mis cajas. Buscaba al Hermano, tal y como lo recordaba. De bebé en la cuna, de colegial rapado al cero, de guardia en el palacio real, de hombre robusto y curtido en el campo, de pie con la maleta en el rellano, antes de emigrar.

       A las tres de la madrugada encontré a Thimios sentado en el porche de mi casa de campo. Verano de 1995. Delante de nosotros la mesa llena, los vasos llenos. Detrás, rubias espigas, nubes rizadas, mar sereno. «¡Hola, Hermano mío!», lo saludé en voz alta como si lo recibiera en mi hogar. Resonó la voz en la pequeña habitación. Traspasó los álbumes, los libros, la correspondencia, los cuadros con los parientes difuntos, y se apagó como un adiós en el silencio. Me incliné sobre su fotografía y lloré hasta el alba entre quejidos y lamentos.



Fuente: Planodion Bonsái, 15 de febrero de 2017

Eleni Alexíou (Trícala, 1980). Escribe poesía. Ha estudiado Filología Griega y guitarra clásica.

Tra­duc­ción: I­lek­tra A­na­gno­stou, Be­atriz Cá­rca­mo A­boi­tiz, So­fía Fer­taki, Theoni Kabra, María Kalouptsi, Eduardo Lucena, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos, E­vange­lía Po­lyra­ki, Anto­nia Vla­chou.

La tra­duc­ción y revisión colectivas de los minir­rela­tos es producto del taller que orga­ni­zaron y co­ordina­ron, en la a­ca­de­mia de i­dio­mas A­ba­ni­co desde octu­bre de 2017 hasta marzo de 2018, Kon­sta­nti­nos Pa­le­o­lo­gos y E­du­a­rdo Lu­ce­na.